Hay historias que aparecen en los libros… y hay otras que sobreviven porque alguien estuvo allí para contarlas.
1971. Caracas-Venezuela
Después de una actuación, Héctor Lavoe y Willie Colón llegaron a la casa de Joseíto Rodríguez. No hubo camerinos de lujo ni protocolo: hubo familia, conversación y un mondongo preparado por Doña Rogelia, madre de Joseíto.
Así comenzaban esas amistades que la salsa construía lejos de los reflectores.
Y la historia no terminó en Caracas.
En Nueva York, 1977. El Corso.
Joseíto volvía a encontrarse con Héctor Lavoe. Entre tarimas, música y encuentros, aquella amistad seguía creciendo.
Y aquí viene lo importante:
ESTO NO ES CHISME. ES MEMORIA SALSERA.
Como cronista de esta música, mi trabajo no es repetir lo que todos conocen. Es sacar del baúl esas historias que merecen volver a sonar.
Héctor Lavoe. Joseíto Rodríguez. Willie Colón.
Caracas. Nueva York. El Corso.
Una amistad nacida entre músicos y alimentada por la vida.
¿CONOCÍAS ESTA HISTORIA ENTRE JOSEÍTO Y HÉCTOR LAVOE? Te leo. 
¡MÁS SALSA QUE PESCAO! 

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