La intimidación está aumentando en nuestras escuelas, nuestros lugares de trabajo e incluso en línea.
Siempre que alguien muestra un comportamiento agresivo o intenta ejercer poder sobre otra persona, eso es intimidación. Podría incluir hacer amenazas, difundir rumores, atacar física o verbalmente, acosar o excluir intencionalmente a alguien de un grupo.
El acoso no ocurre solo en persona. Hoy estamos cada vez más conectados a través de mensajes de texto, redes sociales, videojuegos y aplicaciones. Y eso significa que el acoso cibernético ocurre en todas esos medios. En generaciones anteriores, los niños podían escapar de los acosadores saliendo del patio de recreo, pero hoy los acosadores pueden comunicarse contigo a través de tu teléfono, tableta o computadora. A veces puede parecer que no hay escapatoria.
Cuando tú o tus hijos enfrentan este tipo de comportamiento, es importante reconocer qué hay detrás del comportamiento del intimidador.
"Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales" Efesios 6:12 (NVI).
El intimidador no es tu problema real. El verdadero problema es una fuerza espiritual. Se llama maldad. está usando al intimidador. No estás luchando contra seres humanos. Estás luchando contra fuerzas espirituales malvadas. Toda la maldad y el odio provienen de Satanás. Y puede usar a cualquiera que no conozca al Señor, porque no tiene el Espíritu de Dios en él.
Satanás quiere herir a Dios, pero no puede, así que va tras los hijos de Dios. La mejor manera de lastimar a un padre es lastimar a su hijo, y el hijo de Dios es enemigo de Satanás. Es por eso que la oración es una parte tan importante para lidiar con el acoso o un intimidador en la escuela o el trabajo, porque no se trata solo de seres humanos. Hay una fuerza espiritual detrás de todo esto.
Puede que no tengas el poder de detener a ese intimidador, pero Dios sí.
Empieza siempre con oración. Ahí es donde obtienes el poder de Dios para luchar contra las fuerzas espirituales de maldad que actúan a tu alrededor.
¿Cómo le dirías a otro adulto en el trabajo que responda a un acosador? ¿Qué le dirías a tu hijo?
¿De qué manera cambia tu perspectiva cuando ves las fuerzas espirituales que actúan detrás del acoso escolar?
¿Cómo nos conecta la oración con el poder de Dios?
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