lunes, 12 de octubre de 2026

Los músculos del suelo pélvico.....

LOS MÚSCULOS DEL SUELO PÉLVICO DEL CORREDOR: ESTABILIDAD PÉLVICA Y CONTROL DE LA PRESIÓN ABDOMINAL

Los músculos del suelo pélvico forman una estructura muscular y de tejido conectivo situada en la parte inferior de la pelvis. Entre sus principales componentes se encuentran el elevador del ano, integrado por los músculos puborrectal, pubococcígeo e iliococcígeo, y el músculo coccígeo. En conjunto, forman una especie de hamaca que sostiene los órganos pélvicos, participa en el control de la vejiga y el intestino y contribuye a la función sexual. En los corredores, además, esta musculatura trabaja coordinadamente con el diafragma, los músculos abdominales profundos y los estabilizadores de la columna para regular la presión dentro del abdomen y responder a las fuerzas que acompañan cada zancada.

Durante la carrera, cada apoyo genera una fuerza de reacción contra el suelo que se transmite por las piernas hacia la pelvis y el tronco. Al mismo tiempo, el movimiento de las vísceras y las variaciones de presión dentro del abdomen exigen ajustes continuos de la musculatura profunda. El suelo pélvico participa en esta respuesta mediante contracciones y relajaciones coordinadas, que ayudan a controlar las cargas internas y a mantener la función de los órganos pélvicos. Su actividad no consiste en contraerse al máximo durante toda la carrera: necesita modular su tensión de acuerdo con la respiración, el impacto, la postura y las demandas de cada fase de la zancada.

Una de sus conexiones más interesantes ocurre con el diafragma. Durante la inhalación, el diafragma desciende y el suelo pélvico normalmente acompaña ese movimiento mediante una elongación controlada; durante la exhalación, ambos modifican su posición y actividad para regular la presión abdominal. Esta coordinación permite distribuir las variaciones de presión entre la parte superior e inferior de la cavidad abdominal. Cuando el corredor acelera, sube una pendiente o realiza un esfuerzo que exige mayor estabilización del tronco, cambia la demanda sobre este sistema. La respuesta depende de la intensidad, la técnica respiratoria, la capacidad muscular y la coordinación neuromuscular de cada persona.

Desde el punto de vista biomecánico, el suelo pélvico también participa en el control de la pelvis, aunque no actúa de forma aislada ni sustituye el trabajo de los glúteos, los abdominales o los músculos de la cadera. Su funcionamiento está integrado en una red de estabilización que permite controlar los movimientos del tronco y la pelvis mientras las piernas alternan los apoyos. Esta coordinación resulta especialmente relevante durante la carrera prolongada, cuando la fatiga puede modificar la mecánica de movimiento y la capacidad para regular la presión abdominal. Sin embargo, una alteración del suelo pélvico no implica necesariamente que la técnica de carrera sea deficiente, pues intervienen múltiples factores anatómicos, funcionales y de entrenamiento.

Como otros músculos sometidos a cargas repetidas, los del suelo pélvico responden a los estímulos mecánicos y neuromusculares. Su adaptación depende de la capacidad para generar fuerza, mantener una contracción cuando hace falta y relajarse de manera adecuada. El entrenamiento específico puede mejorar estas funciones cuando existe una deficiencia, pero requiere una valoración individual: una musculatura débil puede necesitar fortalecimiento, mientras que una excesivamente tensa o incapaz de relajarse puede beneficiarse de ejercicios de coordinación y relajación. Hacer contracciones de Kegel de manera indiscriminada no garantiza una mejor función y, en algunas personas, puede agravar los síntomas.

En corredores de ambos sexos, una función deficiente del suelo pélvico puede asociarse con pérdidas involuntarias de orina durante los impactos, urgencia urinaria, sensación de pesadez pélvica o dificultades para controlar los gases. Estos síntomas pueden aparecer o intensificarse con la carrera, pero no deben considerarse una consecuencia inevitable de correr. El embarazo y el parto, los cambios hormonales, la edad, los antecedentes quirúrgicos, la presión abdominal repetida y otros factores pueden influir en la función de esta musculatura. Si aparecen molestias persistentes, conviene acudir a un profesional de salud con experiencia en fisioterapia del suelo pélvico para identificar qué necesita cada persona.

El suelo pélvico es una estructura discreta, pero participa en funciones que el corredor utiliza en cada entrenamiento: regula la presión interna, contribuye al soporte de los órganos y coordina su actividad con la respiración y la musculatura profunda del tronco. Su capacidad funcional depende tanto de la fuerza como de la elasticidad, la coordinación y la relajación. Por eso, entrenarlo adecuadamente significa desarrollar una respuesta muscular adaptable a las exigencias de la carrera, en lugar de mantenerlo contraído constantemente o asumir que todas las personas necesitan los mismos ejercicios.
Uploaded Image

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los músculos del suelo pélvico.....

LOS MÚSCULOS DEL SUELO PÉLVICO DEL CORREDOR: ESTABILIDAD PÉLVICA Y CONTROL DE LA PRESIÓN ABDOMINAL Los músculos del suelo ...