domingo, 31 de marzo de 2024

Las ventajas de practicar el ‘slow running’, la nueva tendencia



 Los corredores están obsesionados con el tiempo. Ya sean aficionados o profesionales, para la mayoría de los corredores ávidos el objetivo es ser más rápidos, entrenando constantemente para recortarle, aunque solo sea un par de segundos, a su marca de maratón o de 5 kilómetros.

Esto contrasta con una tendencia del running que ha empezado a cobrar fuerza en los últimos años: el slow running, o correr despacio.
La idea que subyace a este movimiento a favor de la carrera suave es que cualquiera puede –y debería– correr, independientemente de su habilidad o de lo rápido que lo haga.
Los partidarios de este enfoque afirman que tiene muchas ventajas, no solo porque ganamos en salud, sino también por el placer que produce correr a baja velocidad. Lo interesante es que una investigación reciente lo confirma: hay evidencias científicas de que correr despacio puede ser, en algunos aspectos, más beneficioso que entrenar a mayor intensidad.
Al pensar en corredores de élite como Eliud Kipchoge o Kelvin Kiptum (ambos de Kenia) podríamos suponer que, para batir récords mundiales, se entrenan principalmente a ritmos rápidos. 
Sorprendentemente, los corredores de élite pasan alrededor del 80 % de su tiempo entrenando en lo que se denomina zona 2 de carrera. Es decir, un ritmo que eleva la frecuencia cardiaca pero que sigue siendo lo suficientemente lento como para poder mantener una conversación. Por tanto, solo alrededor del 20 % de su entrenamiento se realiza en las zonas de mayor intensidad, próximas a su ritmo real de carrera.
¿Por qué? La respuesta tiene que ver con el estrés que el entrenamiento supone para el cuerpo. A medida que aumenta la velocidad de carrera, la tensión a la que se somete el cuerpo crece. Y cuanto mayor es esa tensión, mayor es el riesgo de que una persona sufra enfermedades, infecciones y lesiones. De ahí el interés de limitar el tiempo que pasan los atletas entrenando a intensidades altas.
Pero este enfoque no se limita a reducir el riesgo de lesiones y enfermedades, ni mucho menos. Un aspecto fundamental del entrenamiento es desarrollar lo que se conoce como “base”. En el caso de los corredores de resistencia, se refiere a desarrollar fisiológicamente una condición cardiorrespiratoria básica que sirva de punto de partida para construir las adaptaciones de mayor intensidad.
Pensemos en una pirámide: debe tener una base sólida sobre la que se construya el resto de la estructura. Cuanto mayor sea la base, más alta puede llegar a ser la pirámide. Lo mismo ocurre con el entrenamiento: cuanto mejor sea nuestra base, más capacitados estaremos para trabajar a intensidades más altas.

Quema más grasa

Nuestra base se desarrolla durante la carrera lenta (zona 2), donde el estrés fisiológico es relativamente bajo. Pero aunque el corazón no esté sometido a mucho estrés durante la carrera en la zona 2, la cantidad de sangre oxigenada que sale del corazón en cada latido alcanzará (o se quedará cerca de hacerlo) el máximo volumen posible. Las intensidades más altas no harán que esa capacidad aumente. De ahí que desarrollar una base fuerte permite que llegue más oxígeno por latido a los músculos en movimiento, algo crucial para el éxito durante la carrera.
No solo eso: correr a ritmos lentos también hace que el cuerpo utilice la grasa almacenada como fuente de energía, en lugar de depender de las reservas de carbohidratos procedentes de los alimentos que ingerimos. Quemar grasa es un proceso metabólicamente mucho más eficiente, ya que la cantidad de energía derivada de una sola molécula de grasa supera con creces la cantidad de una molécula de hidratos de carbono. Esto significa que los corredores “lentos” utilizarán menos energía y estarán menos fatigados y más capaces de correr rápido el día de la carrera.
Los estudios han demostrado que las ganancias en VO2 máx (capacidad de oxígeno) y velocidad de carrera son alrededor de un 1 % mayores para los atletas que pasan más tiempo corriendo despacio. Y lo que es más importante, el aumento de la base aeróbica es unas cinco veces mayor en los corredores lentos en comparación con los atletas que corren con más frecuencia a alta intensidad.

Lento y constante

Incluso si no somos atletas profesionales, intentar que la mayoría de nuestras carreras sean de baja intensidad puede seguir siendo la mejor opción.
Si quiere probar a correr despacio, lo más importante es elegir adecuadamente el ritmo. ¿Cómo sabemos si estamos a la velocidad adecuada para que se considere carrera lenta?
Algunos científicos dividen el ritmo de carrera en cinco o seis zonas diferentes. Fisiológicamente, la zona 2 se define por debajo del umbral de lactato, es decir, el punto en el que el lactato (un ácido que el cuerpo produce cuando empieza a quemar carbohidratos para obtener energía, conocido por generar dolores musculares difusos llamados popularmente agujetas) empieza a aparecer en la sangre.
Explicado de una manera sencilla, esto debería ser a una velocidad en la que aún podamos mantener una conversación y nuestro ritmo cardiaco sea solo de alrededor del 70 % de nuestro máximo. Si nos resulta difícil mantener una conversación, conviene reducir el ritmo.
Si corremos solos, podemos probar a cantar en voz alta para nosotros mismos. Si lo logramos sin tener que esforzarnos para recuperar el aliento, estamos en la zona adecuada. Si nos cuesta respirar, significa que nos movemos a una intensidad demasiado alta y que el lactato va a empezar a acumularse en nuestros músculos, por lo que sentiremos las piernas pesadas.
Correr despacio ofrece muchos beneficios, tanto para el cuerpo como para la salud mental. Así que si siempre le ha dado vergüenza correr despacio, quizá esto lo anime a ponerse las zapatillas y salir a dar una carrera.
DAN GORDON (*), JONATHAN MELVILLE (**) Y MATTHEW SLATER (***)
THE CONVERSATION (****)
(*) Profesor asociado de fisiología del ejercicio cardiorrespiratorio, Universidad Anglia Ruskin.
(**) Candidato a Doctor en ciencias del deporte y el ejercicio, Universidad Anglia Ruskin. 
(***) Candidato a Doctor en fisiología del ejercicio, Universidad Anglia Ruskin.
(****) The Conversation es una organización sin ánimo de lucro que busca compartir ideas y conocimientos académicos con el público. Este artículo es reproducido aquí bajo licencia de Creative Commons. 

El tiempo de Sofía

Sofía Ímber. Caracas, Venezuela, circa 1973. Autor: José Sigala | © Archivo Fotografía Urbana.


 POR Milagros Socorro

El escenario

Después de la identidad de la fotografiada, Sofía Ímber Barú, lo más sencillo de establecer ha sido el lugar donde se hizo esta fotografía. Se trata de la sede del MACC (Museo de Arte Contemporáneo de Caracas), concebido y fundado en 1973, por la propia periodista y promotora cultural que vemos en la imagen, e inaugurado el 20 de febrero de 1974.

El espacio, de corte brutalista, fue rediseñado en su momento (para adaptarlo a la función museística) por el arquitecto Nicolás Sidorkovs. 

La foto es magnífica por muchas razones, pero resalta la que tiene que ver con el lugar donde fue hecha, debido a que el autor incluyó las tres líneas del escenario como puntos donde se cruzan partes de la mujer observada (su cuello, su cintura y su cadera) con las horizontales que ofrece la arquitectura del edificio.

El día

Lo sabremos, pero hoy no tenemos certeza. Confiamos en que no tardaremos en obtener el dato, porque un equipo estelar, compuesto por Caroline de Oteyza y Larissa Hernández, trabaja en la digitalización del archivo de Sofía Ímber y, precisamente, el conjunto de fotos del que esta forma parte está pendiente de ser procesado. 

Adriana Meneses Ímber, periodista y galerista, hija de la fotografiada, calcula que la instantánea puedo ser hecha en 1974 o 75. “Y, si mal no recuerdo, fue una sesión de fotografías para el suplemento Séptimo Día o para la revista Pandora, que circulaban con El Nacional”.

Es muy posible que fuera hecha en 1974, a propósito de la inauguración del MACC. Sofía, nacida en Soroca, en un país llamado entonces Besarabia (hoy territorio de Moldavia), el 8 de mayo de 1924, tenía cincuenta años, estaba en la cúspide de su atractivo y brillo personal, que la foto capta con fidelidad. 

El contexto 

El 12 de marzo de 1974, Carlos Andrés Pérez asume el cargo de 42° Presidente para el periodo constitucional 1974 -1979. Había ganado las elecciones el domingo 9 de diciembre del año anterior, con el 48.70% de los votos. Ese día, el de la toma de posesión, desdeñó el automóvil oficial para ir caminando hacia el Palacio de Miraflores. Era la tónica de los tiempos. Pérez tenía 49 años. El liderazgo nacional, que ambos, él y Sofía, integraban, era enérgico, sexy, optimista, atlético, liberal. Nada que ver con los carcamales del pasado y, mucho menos, con los chopo e’piedra barrigudos, ignorantes y ridículos. 

El MACC era pieza fundamental en el proceso de consolidación de la democracia venezolana, que encontró en la cultura, la literatura y las bellas artes uno de los frentes de combate a los extremismos que la asediaban, los golpes militares y las guerrillas.

En un ensayo titulado La cultura ‘oficialista’ en la Venezuela de los años 60. El caso de Imagen, Ioannis Antzus Ramos explica que «en el contexto de radicalización política pero también cultural y estética de los años 60, el Estado venezolano impulsó una cultura liberal y occidentalista que se presentaba a sí misma como la norma, con lo que denunciaba implícitamente cualquier orientación que se alejase de sus postulados. Para lograr la desmilitarización cultural de los bandos contrarios al consenso democrático, los medios culturales del Estado se ocuparon de exaltar “las bondades prácticas del diálogo” y “la tolerancia”, y establecieron una separación radical entre la cultura y la política que les llevó a impulsar una estética de modernidad, fundada en los conceptos de autonomía y universalismo».

—La intervención del Estado venezolano en la cultura -sigue Ioannis Antzus Ramos- alcanzó una dimensión verdaderamente importante a partir del momento en que Simón Alberto Consalvi asumió la presidencia del INCIBA (Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes) en 1965. Del mismo modo que el gobierno de Raúl Leoni (1964-1968) había cambiado de estrategia con respecto a la guerrilla tratando de reintegrar a los antiguos combatientes a la política parlamentaria, el INCIBA intentó desmilitarizar la cultura y lograr la progresiva unificación del campo literario en torno al sector oficialista. Para alcanzar la unanimidad en torno a la posición consensual, los organismos culturales del Estado “hicieron esfuerzos por tender el puente roto entre la izquierda cultural y el resto del mundo venezolano”. […]

Al mismo tiempo, el vínculo del INCIBA con las posiciones artísticas más avanzadas de Occidente –cuyas características eran el internacionalismo cultural, el vanguardismo estético, la autonomía literaria y el componente crítico- fue un gancho atractivo para la izquierda cultural».

Así, mientras las dictaduras del cono sur perseguían a escritores e intelectuales, Venezuela premiaba las vanguardias con el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, creado el 1 de agosto de 1964 por decreto del presidente Raúl Leoni. Y, mientras algunas sociedades de Hispanoamérica se mantenían aferradas a gustos conservadores y adocenados en las artes plásticas, Sofía Ímber organizaba exposiciones fabulosas con lo más contemporáneo de la sensibilidad mundial. 

El autor

“El retrato pertenece a una serie de negativos a color en formato 6 x 6 que provienen de la misma fuente y que posiblemente tuvieran que ver con algún reportaje”, es la información que proveen los técnicos del Archivo Fotografía Urbana.

En un primer momento no se sabe muy bien quién ha hecho la fotografía. Fuentes cercanas a la etapa inaugural del MACC conjeturan: puede ser de Ricardo Armas, de Charlie Riera o Alberto Sisso. Pero los fotógrafos aludidos lo van negando. La imagen no es de ninguno de ellos.

—Por la sonrisa de ella -apunta la fotógrafa Sara Manerio- uno diría que podría ser alguien cercano a Sofía.

La búsqueda nos toma unas semanas. Adriana Meneses, como el galgo cuya eficiencia le viene de raza, hace llamadas y envía correos electrónicos. Hasta que un día me comunica el hallazgo: la foto es del maestro barquisimetano José Sigala. El archivo que lleva su nombre lo ha confirmado. 

—Sigala era muy amigo de mi mamá —refrenda Adriana. 

El traje

Medio siglo tiene ese vestido. Claro, eso se sabe. Pero lo ves y no lo puedes creer. De hecho, se sigue vendiendo, como un “vintage” de la Casa Lanvin. Es obra del diseñador belga Jules-François Crahay, quien trabajó para esa firma entre 1964 y 1984, época en que tenían tiendas en varias ciudades del mundo (París, Londres, Nueva York, Montreal…). 

La periodista Marta Sedes Von Dehn no titubeó al ver la fotografía: “Ese es un vestido Lanvin. Mi mamá tenía uno igual. No sé dónde lo compró. Mi mamá solía comprar cuando viajaba; y en Caracas, en la tienda Adam’s, que tenía ‘Le premier etage’, un piso de acceso exclusivo, donde vendían Dior, Lanvin, Cardin…”.

En la página web de Lanvin pone que el modelo es de la colección de los 70, que el estampado es ‘Polka dot print’ (de lunares) y que está hecho en polyester. La vestuarista Sandy Jelambi agrega: “Pero un polyester muy bueno. En esa época se usaba mucho ese polyester, que podía pasar por seda, pero era un tejido sintético. De gran calidad, eso sí”.

Sofía Ímber fue una de las mujeres venezolanas con un estilo más específico en su forma de vestir y arreglo personal. El traje de la foto no es el más representativo de su estampa habitual, caracterizada por los trajes de chaqueta, así como las blusas y los foulards de seda, pero concentra su personalidad, su posición ante la vida, digamos, y, naturalmente, su conexión con las novedades artísticas y las tendencias mundiales.

 A mis cuatro o cinco años de edad, -dice María Antonia Erminy- pensaba que esa señora era la más elegante que había visto en mi vida. Recuerdo verla bajando unas escaleras de caracol en el Museo, vestida con una blusa blanca con un lazo y una falda gris justo por debajo de las rodillas. Ella bajó saludando a mi papá y yo me quedé extasiada con su elegancia.

Como es sabido, la chaqueta de tweed y la falda trapecio fueron aportes de Coco Chanel, en los años 50. La modista francesa, aliada de la libertad y comodidad del cuerpo femenino, fue la influencia principal en el guardarropa de Sofía Ímber, por la mezcla de sofisticación y sencillez de su trabajo, pero, sobre todo, por el rechazo de Chanel al menor atisbo de dramatismo.  

Desde luego, Sofía no tenía estatura física para detalles superfluos, pero su inclinación al ascetismo en la vestimenta y los afeites, su exigencia de sastrería magistral, así como su búsqueda de una sobriedad anclada en la modernidad y el vanguardismo, todo eso venía de su gran estatura intelectual y moral. Lo otro es que Sofía no paró de trabajar. Necesitaba prendas que no restaran libertad a sus movimientos ni feminidad al impacto de su personalidad. Para todo eso, lo indicado es Chanel y la escuela que creó la “emancipadora de las mujeres”.

El traje de la foto tiene la impronta de la maestra en esas líneas sueltas que no constriñen el talle (aunque Lanvin le agregó un mínimo cinturón de la misma tela para definir la silueta) y, naturalmente, en ese aire de abstracción y geometría que la moda de la época abrazó y que el museo de Sofía tanto divulgó. 

El peinado

El estilismo de Sofía Ímber es obra de la legendaria estilista Marietta Fernández (conocida como Bilancieri, mientras estuvo casada con Israel Bilancieri, padre de sus tres hijos).

Nacida en Maracaibo, en el seno de la familia Andrade Jugo, conocida en la región por contar entre sus miembros a músicos y escritores, el 2 de noviembre de 1943, Marietta acaba de cumplir 80 años. Y su negocio en Las Mercedes cumplió en estos días cincuenta años. Pero antes de abrir el local en el sureste caraqueño, Marietta trabajaba en su casa en La Florida.

—Conocí a Sofía cuando yo tenía 19 años -cuenta Marietta-. Yo estaba embarazada y fui a la consulta del doctor Coronil, esposo de Lya, la hermana de Sofía. Además, vivíamos en la misma cuadra. Yo no estudié peluquería. Mis compañeras del Instituto Escuela venían a mi casa para que yo les cortara el pelo y las peinara. Los vecinos advirtieron esto y empezaron a venir también. En 1961, Sofía se convirtió en mi cliente y en mi maestra. Me convirtió en discípula de su ética del trabajo, su anhelo de perfección y su compromiso con todo lo que hacía. 

«Desde el principio, la peinaba todos los días del mundo. Ella me llamaba a las cuatro y media de la mañana y venía a casa o yo iba a su casa. Y yo la atendía siempre, aunque estuviera enferma. Cuando me sacaron las cordales, ardía en fiebre, pero a Sofía había que atenderla. Y se lo agradezco, esa disciplina la mantengo hasta hoy, cuando sigo en mi trabajo».

Fue ella quien le diseñó el corte de pelo que Sofía mantuvo desde los primeros años 60 hasta su muerte, ocurrida el 20 de febrero de 2017. “Ella tenía cita conmigo el miércoles y no llegó. Murió el lunes”.

—Su cabello era muy fino. Le hice, pues, un corte pixie, de copete abundante, con más volumen arriba que en la nuca y los laterales. Ella tenía una frente ancha y redondeada, y quería tapársela. Le creé, pues, un estilo que le echara el cabello hacia la cara, una pollina. A cambio, ella me enseñó a ser una profesional de mi arte y a hacer un bistec a la francesa: se calienta la sartén con aceite y mantequilla, se pone el bistec, que debe ser grueso, primero de un lado y, cuando comienza a salir la sangre, se voltea. Queda perfecto.

Además del corte, que Marietta siguió haciéndole aún cuando migró a Las Mercedes y entonces Sofía empezó a ir a la peluquería de Pippo, la teñía con un rubio mediano y le hacía mechas doradas. “Con el tiempo se fue aclarando más el color y las mechas fueron también más claras”. También la maquilló muchas veces. “Le aplicaba una base clara, sombra para los ojos marrón claro, muy poco rimmel, que nunca era negro y un labial color rosa viejo. Todo de Chanel”.

Al preguntarle a Marietta si Sofía le hacía confidencias en tantos años de proximidad, la estilista explica que Sofía venía siempre con el tiempo contado y con el cabello ya lavado. “Lo que hacía, sobre todo, era leer. Yo fui varias veces a su casa, cuando estaba casada con Meneses (también la acompañé a verlo cuando ya él estaba muy enfermo), tenían una biblioteca que iba del piso al techo. Usaban una escalera para buscar los libros. En una ocasión fui a esa casa, Sofía estaba muy joven, y los niños pequeños, y la encontré sentada ante la máquina de escribir, tecleando furiosamente (era una mecanógrafa muy buena) desnuda de la cintura para arriba. Esto lo digo para ilustrar la confianza que nos teníamos… y aún así, nunca la vi llorar. Jamás. Muy triste, sí, pero llorar, jamás”.

—Sofía era muy eficiente. Con todo. También con su imagen. Estaba muy clara con la imagen que quería tener. Nunca en la vida se apareció con un recorte de prensa para que le hiciera tal o cual estilismo. Su modelo y su inspiración se llamaba Sofía Imber. No le interesaba gustarle a nadie ni lo que estuviera de moda, sino sentirse bien. 

El pulgar rígido

—Ese gesto del pulgar era muy característico de ella- dice Adriana Meneses-. Ella usaba mucho las manos al comunicarse. Y, por cierto, también las manos eran uno de sus grandes temas, coleccionaba dibujos de manos. En los últimos años tuvo una artritis que le deformó las manos, lo que la entristeció mucho.

En su libro Cómo conocer a las personas por su lenguaje corporal mas allá de las palabras, el cuerpo no miente, Leonardo Ferrari establece que los pulgares se usan para expresar dominio, superioridad e incluso agresión. “Representan expresiones positivas usadas a menudo en las posiciones típicas del gerente «frío» ante sus subordinados. El hombre que corteja a una mujer las emplea delante de esta y son de uso común también entre las personas de prestigio, de alto status y bien vestidas. Las personas que usan ropas nuevas y atractivas hacen más gestos con los pulgares que las que usan ropas pasadas de moda. Las mujeres agresivas o dominantes usan también este gesto”. 

Y es verdad que, por mucho tiempo, Sofía fue percibida como una figura imponente, poco afectuosa, incluso fría. A pocos años de su desaparición, sorprende comprobar, al hacer circular esta fotografía para recabar información, la intensa nostalgia que moviliza. Sofía Ímber es, a no dudarlo, una persona muy querida, símbolo de lo bueno, lo sano y lo hermoso de Venezuela.

Las joyas

—La ocasión debe ser importante, -dice Adriana Meneses- porque tiene las prendas que adoraba. La sortija de diamante que le regaló Carlos [Rangel, su esposo]. Con un montaje muy sencillo. La vendió ella, hace años, después de que salió del museo, cuando la situación económica se volvió complicada. 

“En algún momento dejó de usar prendas en Venezuela, pero en la foto lleva las pulseras: la gruesa, que sobresale y está como por encima de las demás, había sido de su madre, Ana Barú, quien la trajo de Rusia, cuando ella y sus dos hijas vinieron a Venezuela a reunirse con su esposo Naum Ímber, quien había llegado tres años antes. Y lleva también tres pulseras antiguas, cada una con una piedra distinta, esmeralda, lapislázuli y rubí. Lleva sus zarcillos de diamantes. Los collares no se ven mucho, pero mi mamá siempre llevaba una cadena de oro, un dije en forma de manito (las que se usan para leer la Torá en la religión judía), así como una collar de finales del siglo XVIII, que había comprado en Inglaterra y era de esas cosas de las que nunca se separaba”.

A Adriana le extraña ver un solo reloj en la muñeca de su madre. “En la foto solo se ve uno, el Jaeger-LeCoultre, planito, pero desde que yo recuerde ella usaba dos relojes, porque era obsesiva con la puntualidad y no toleraba que se hiciera perder el tiempo de nadie. Los dos tenían la misma hora, no es que tuviera uno con una alternativa o simbólica, es que le encantaban. Tenía una linda colección. Mi mamá tenía una cierta fijación con el tiempo y los relojes”.

Revivimos

Ciudad de la Montaña, Georgia. Fotografía por Charles F. Stanley.


 Deténgase por un momento para alabar al Señor por su fidelidad y su misericordia infinita.

31 de marzo de 2024

Zacarias 10.1

Es asombroso cómo la muerte y la vida ocurren tan cerca una de la otra. Se dice que el amanecer llega justo después de la hora más oscura de la noche. Y justo cuando sospechamos que no podremos sobrevivir un momento más al letargo y a la oscuridad del invierno, llega la primavera.

Llega como un simple indicio, un susurro. Un matiz de verde demasiado pequeño para verlo y, sin embargo, de algún modo, percibimos que el bosque, antes estéril, ya no está completamente sin vida. Pronto el canto de las aves nos despierta por la mañana y los capullos de las flores se asoman por la tierra. Donde antes solo había la muerte del año pasado, de repente brota una nueva vida.

El Señor tiene la clave de este misterio, el Creador que entona la canción que lleva a la Tierra a otro año de vida. Y a través de todo ello, aprendemos a ver, a confiar, a saber que Dios, cuya fidelidad se manifiesta con claridad en la primavera, nunca nos ha abandonado, ni siquiera en los momentos más oscuros del invierno.

El Creador que plantó el primer huerto en Génesis, que plantará el árbol de la sanidad en Apocalipsis, nos envía hoy lluvias primaverales, al revivir la Tierra. Dándonos nueva vida. Al finalizar este mes, oremos: Dador de la vida, nunca nos has abandonado. Ponemos ahora nuestra mirada en ti con gratitud y adoración.

Biblia en un año: 1 SAMUEL 22-24

Para ser Libre, Recuerda las Promesas de Dios

 


POR RICK WARREN — MARZO 31, 2024

“Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos. . . En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios”1 Juan 4:16, 18 (NTV)

El temor nunca te dará una vida de libertad. ¡Siempre te limitará! Puedes llamarlo preocupación o ansiedad, pero los resultados son los mismos. Es una prisión de temor.

Incluso cuando Jesús resucitó de entre los muertos en la primera Pascua, el temor alejó a los discípulos de cómo Dios quería usarlos.

Juan 20:19 dice: “Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y poniéndose en medio de ellos, dijo: —¡La paz sea con ustedes!” (NVI). Después de la muerte de Jesús, los discípulos se encerraron en una casa porque creían que los líderes religiosos serían los siguientes en perseguirlos. Pero esas puertas no solo mantuvieron a las autoridades judías fuera de sus vidas. También mantuvo a todos los demás fuera.

El temor siempre excluye a las personas de tu vida. Tienes temor de que vuelvan a lastimarte, así que no dejas que nadie se acerque a ti. Pero no puedes amar sin correr el riesgo de sufrir.

Entonces, ¿cómo escapas de tu prisión de temor para poder volver a acercarte a las personas? No lo haces a través de un libro de autoayuda. Solo Dios puede sacarte.

Dios hace esto cuando tú:

  1. Recuerdas cuánto te ama Dios.

Debes hacer esto cada vez que comiences a entrar en pánico y temor. Recuerda que “Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos. . . En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios” 1 Juan 4:16, 18 (NTV).

Cuando invitas al amor de Dios a tu vida, el temor ya no puede habitar. ¡El amor y el temor no pueden permanecer juntos! Cuanto más aceptes el amor de Dios, menos temor tendrás en tu vida, serás más valiente y fuerte, estarás más confiado.

  1. Recuerdas que Dios tiene un plan para ti.

El plan de Dios siempre es bueno. Pueden pasar cosas malas en tu vida, pero ese no es el plan de Dios. La Biblia nos dice: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” Romanos 8:28 (NTV).

Dios se especializa en sacar lo bueno de lo malo. ¡Él convierte las crucifixiones en resurrecciones! Los discípulos respondieron con temor y desesperación a la muerte de Jesús en la cruz, pero Dios sacó algo bueno de eso, la salvación de toda la humanidad.

El plan de Dios para ti es bueno. Pase lo que pase, Él convertirá todo en algo bueno.

Ver a Jesús y comprender Su amor por ellos sacó a los discípulos de detrás de las puertas cerradas. Siempre que empieces a sentir temor, recuerda las promesas de Dios para ti. Entonces, serás libre para descansar en Su amor y abrir tu vida para amar a los demás.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cómo has visto que el temor aleja a las personas de lo mejor que Dios tiene para ellas?
  • ¿Cuándo Dios ha sacado lo bueno de lo malo en tu vida?
  • ¿De qué tienes temor en este momento que te impide experimentar la vida que Dios quiere para ti? Pasa un tiempo agradeciendo a Dios por su amor y el maravilloso plan que tiene para ti, y pídele que haga crecer tu fe para que puedas avanzar hacia Su sueño para tu vida.

La libertad de Dios está disponible para ti hoy

Dios prometió que para aquellos que creen en Jesús, no hay condenación. Él envió a Jesús para salvarte de tu pecado. Su muerte en la cruz pagó por cada mal que has hecho o harás. Y al sacrificarse por tus pecados y darte Su justicia, Jesús hizo posible que tengas una relación con Dios, el Padre.

Y las buenas noticias de la Pascua no se detienen ahí. Dios también resucitó a Jesús de entre los muertos, demostrando su poder sobre el pecado y la muerte. Y eso hace posible que pases la Eternidad con Él en el Cielo.

Si estás listo para entregar tu vida a Jesucristo, comienza con esta sencilla oración:

“Querido Dios, sé que soy un pecador y te pido perdón. Creo que Jesucristo es tu Hijo. Creo que murió por mi pecado y que lo resucitaste. Quiero confiar en Él como mi Salvador y seguirlo como mi Señor, desde este día en adelante. Guía mi vida y ayúdame a hacer tu voluntad. En el nombre de Jesús oro. Amén”.

Si hiciste esta oración por favor déjame saber, enviándome un mensaje a nuevocomienzo@pastorrick.com.  Nuestro equipo de Esperanza Diaria te enviará unos materiales sobre cómo empezar tu caminar con Jesús.
Si quieres aprender más acerca de CÓMO SEGUIR A CRISTO mira este VIDEO. O puedes descargar este PDF donde aprenderás CÓMO PUEDES CONOCER A DIOS PERSONALMENTE.
Todos nuestros enlaces de Esperanza Diaria AQUÍ.

jueves, 28 de marzo de 2024

Resucitados para el trabajo del presente

 

Montañas Dolomitas, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley

Por la gracia de Dios, somos una nueva creación, hechos para buenas obras.

28 de marzo de 2024

Efesios 2.1-6

Romanos 6.23 nos dice que “la paga del pecado es muerte”. Pero en el pasaje de hoy, Pablo dice a los efesios (y a nosotros) que esa deuda está totalmente pagada.

“Estabais muertos en vuestros delitos y pecados”, escribe el apóstol (Ef 2.1). Es posible que no nos hayamos dado cuenta, pero, en realidad, estábamos muertos. Sin embargo, como el padre del hijo pródigo, Dios no nos permite permanecer así.

Observe cómo comienza Efesios 2.4: Las dos palabras “Pero Dios” deberían resonar alegremente en nuestros oídos. Nuestro Padre, lleno de misericordia y amor, “nos dio vida juntamente con Cristo” (Ef 2.5). Él resucita a las personas hoy así como resucitó a Cristo: solo que nosotros resucitamos de la muerte del pecado a una vida nueva y eterna.

Esta realidad ilumina lo que hemos experimentado. En esa luz vemos de una manera diferente y entendemos que el pecado conduce a la muerte, no a la libertad. También podemos actuar de manera distinta. Cuando Cristo dijo que el reino de Dios estaba cerca, no estaba ofreciendo información sobre nuestro futuro, sino transformación para nuestro presente. Por gracia mediante la fe, nos convertimos en la obra maestra de Dios, andando en la vida de buenas obras que Él ha dispuesto para nosotros.

Biblia en un año: 1 SAMUEL 15-16

Dios es la Puerta a la Libertad

 


POR RICK WARREN — MARZO 28, 2024

“Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos”. Juan 10:9 (NTV)

No es necesario estar tras las rejas para estar en prisión. ¿Por qué? Porque la prisión más común está en la mente.

Una relación puede ser una prisión cuando te hace sentir atrapado. La deuda puede ser una prisión sofocante de la que no crees que puedas escapar. Una tradición puede ser una prisión porque te encierra y no te deja abrazar la libertad que Dios quiere que tengas. Un recuerdo doloroso puede encerrarte tras las puertas de acero del dolor. La depresión, el cansancio y la vergüenza también pueden ser prisiones.

¡La buena noticia es que Dios quiere liberarte!

Dios quiere que seas libre. Cuando abre puertas, son caminos hacia algo bueno. Pero antes de que Dios pueda llevarte a donde quiere que vayas, tiene que sacarte de las prisiones en las que estás.

¿Cómo lo hace?

Primero, sacude las cosas. Cuando Pablo y sus amigos estaban en prisión en Hechos 16, Dios provocó un terremoto. A veces, Dios tiene que sacudir tus cimientos, particularmente tus creencias fundamentales, para sacarte también de la prisión. Él enviará un terremoto a tu vida para sacudir esas creencias para que estés listo para la libertad que Él quiere darte.

Segundo, te conecta con el poder de la resurrección. De eso se trata la Pascua. La resurrección de Jesús es el evento más poderoso de la historia. Dios pone ese poder a tu disposición todos los días.

Pablo dice en Efesios 1:19-20: “También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales” (NTV).

El mismo poder que abrió la tumba de Jesús abrirá las puertas de la prisión que te están frenando. ¡Esa es la verdadera libertad! Solo tienes que creer y confiar en que Dios te proveerá de esta manera.

Durante los próximos tres días, compartiré tres maneras específicas en las que Jesús quiere traerte libertad.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Por qué crees que Dios tiene que sacudir nuestras vidas para hacernos libres?
  • ¿Cuáles son algunas prisiones en las que te encuentras ahora de las que necesitas desesperadamente que Dios te libere?

¡La libertad de Dios está disponible para ti hoy!

Si estás listo para recibir a Jesucristo como Señor, ¡entonces no hay razón para esperar! Puedes hacer esta oración hoy:

“Padre, tú prometiste que para aquellos que creen en Jesús, no hay condenación. Tú enviaste a tu hijo Jesús para salvar al mundo, para salvarme a mí. Su muerte en la cruz pagó por cada mal que he hecho o haré. Y al sacrificarse por mis pecados y darme Su justicia, hizo posible que yo tenga una relación contigo.

Pero entiendo que las buenas noticias de la Pascua no se detienen ahí. También resucitaste a Jesús de entre los muertos, demostrando Tu poder sobre el pecado y la muerte. Y eso me hace posible pasar la Eternidad contigo en el Cielo.

¡Gracias por todo lo que has hecho por mí! Confieso mi pecado y acepto a Jesús como mi Salvador y Señor. Hoy te entrego cada parte de mi vida. Quiero usar el resto de mi vida para servirte. Te entrego mi vida y te pido que me salves y me aceptes en tu familia. En el nombre de Jesús oro. Amén”.

Si hiciste esta oración por favor déjame saber, enviándome un mensaje a nuevocomienzo@pastorrick.com.  Nuestro equipo de Esperanza Diaria te enviará unos materiales sobre cómo empezar tu caminar con Jesús.
Si quieres aprender más acerca de CÓMO SEGUIR A CRISTO mira este VIDEO. O puedes descargar este PDF donde aprenderás CÓMO PUEDES CONOCER A DIOS PERSONALMENTE.
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